
Recién he escuchado el audio
book “Vida Después de la Muerte” (su
versión en inglés) escrita por el Doctor Raymond A. Moody. Mis viajes diarios
al trabajo de unas tres horas entre ida y vuelta, han hecho conducir -aún en
las condiciones del tráfico de Miami- ameno el tiempo. Debo confesar: siempre
he sido escéptico, poco religioso, y no muy dado a fantasías del más allá. Pero
este libro escrito de forma amena y sincera ha captado toda mi atención.
El señor Raymond posee doctorados
en filosofía, medicina y Psicología. Proveniente de una familia Metodista, no
es un religioso per se. Más bien un hombre de letras y ciencias. Desde su publicación
en 1975, el libro ha sido polémico y por ello perdurado como tópico de discusión
por cuatro décadas.
¿Cuál es su temática?
Recoge las experiencias de
personas que han muerto y resucitado. Durante ese tiempo, sus almas o espíritus
se han desprendido del cuerpo viajando a un mundo increíble y aquí narrado. Por
ejemplo, en casos de operaciones complejas o accidentes, esas vidas han sido
declaradas muertas. Empero, han podido desde cierta altura, verse tendidos en
la mesa de operaciones y describir lo que los médicos hacían y hablaban sobre
el paciente en particular. Lo que luego han podido corroborar de regreso a la
vida. En todos los casos, describen haber viajado por un túnel negro –embudo, alcantarilla
o símil parecido- al final del cual una luz brillante los ha recibido rodeado
de familiares o amigos fallecidos. Dicen haber sentido una felicidad y estado de complacencia hasta el
punto de no querer regresar del paradisíaco lugar. No hay voz. La comunicación es
sin palabras como en una especie de telepatía. Las formas físicas pasan a ser
una energía flotante de mayor volumen hacia la cabeza. Un mundo donde las
dimensiones y el tiempo no son terrenales, quedando el vocabulario humano
limitado para describir en todo su esplendor las experiencias y el lugar. El
estado de júbilo es compartido por quienes vienen a recibirlo. Sus vidas pasan
por delante como una película que recoge su nacimiento, niñez hasta llegar al
momento que han abandonado su cuerpo físico. El ser excepcional, esa luz espectacular,
no juzga los actos pecaminosos o errores cometidos. No obstante, esas personas
pueden sentir que pudieron haber hecho ciertas cosas mejores, sin herir o
causar daño a los demás. Al parecer, el
infierno lleno de diablitos no tiene cabida en esta dimensión.
Si no es su tiempo aún, entonces
regresan a sus cuerpos. El Ser les dice que en el futuro volverán para ya no
retornar. Lo interesante es que los
religiosos lo asocian con sus creencias y unos ven a Jesús Cristo u otras
deidades en dependencia de sus credos. Los que no tienen una formación
religiosa, simplemente describen lo experimentado sin vocablos suficientes para
narrar la experiencia vivida.
También se adentra en el
criticismo que religiosos, ateos u hombres de ciencias hacen sobre el libro. La
pregunta más usual es por qué si es un
fenómeno bastante extendido a penas se conoce y la ciencia no habla de ello.
El señor Moody expone que muchas personas tienden a reprimir estos sucesos y no
hablan por temor a ser considerados locos o mentirosos. En el caso de los niños,
sus padres no le prestan atención o les dicen que fue simplemente un sueño y
no deben preocuparse. Por lo que terminan reprimiendo la experiencia por temor
a que los chicos se burlen de ellos o, peor aún, reciban abusos físicos e
intimidatorios.
En cualquier caso, su lectura
es agradable y vale la pena por tan solo ver la muerte desde una perspectiva
menos lúgubre.
29 de Mayo, 2019.
Muy buen articulo!
ReplyDeletePor alguna parte he leido que los judios en tiempos de Jesus creian que la muerte era un proceso y que el alma o el espiritu no abandonaba el cuerpo del todo hasta despues de 40 dias. Es interesante que las apariciones de Jesus despues de su muerte transcurieran durante ese periodo de tiempo y no despues. Curiosamente, estudios recientes han demostrado que cuando una persona muere, el cerebro todavia continua registrando sonidos, o "escuchando" por algun tiempo despues de la muerte y como se sabe algunos procesos del cuerpo todavia continuan funcionando despues de la muerte como son el crecimiento del pelo y de las uñas.
Es por eso que los Hindus creman el cuerpo. Ellos creen que cuando una persona muere por enfermedad o accidente -en lugar de morir por una muerte natural al llegar a una edad avanzada- el espiritu o el alma de esa persona trata de regresar al cuerpo donde existio anteriormente por algun tiempo –creo que también por 40 dias. Ellos creen que al cremar el cuerpo de esa persona le están facilitando a ese espíritu su pronta partida de este mundo hacia la próxima dimensión.
La existencia de un espíritu que se manifiesta tanto en la vida como en la muerte es un gran misterio y creo que es bueno mantener una mente curiosa y abierta a toda posibilidad. La ciencia y el conocimiento humano todavía tienen mucho que descubrir.
Por eso los católicos condenan la incineración y prefieren enterrar a sus muertos.
ReplyDeleteGracias por tu buen comentario.