Pretendo compartir vivencias, algún que otro artículo, opiniones y, a la vez, conocer las suyas. Como muchos cubanos, el haber vivido en ambas orillas, "Aquí y Allá", nos hace ver la vida a través de un lente distinto, algo nostálgico y con una gran necesidad de expresión. Escribir es la catarsis que nos ayuda a exorcizar esos demonios que llevamos dentro. A ustedes, la generación que navega por esta misma nebulosa, va dirigido este blog.
Wednesday, May 26, 2010
Una Hazaña sin Par
-Al menos yo conozco bien a los aviones y el aire...tú arriesgaste más que yo por lo mismo.
Hoy, al recibir el email que reproduzo a continuación, me hizo recordar aquel encuentro y el privilegio de haber conocido a un cubano excepcional que puso en ridículo a la dictadura y escribió una página sin igual en la historia de Cuba. Lo comparto con ustedes.
¿Se acuerdan de esta heroicidad? Y a el le ofrecio Hollywood hacer una pelicula de la historia y el dijo que lo unico que queria era vivir en paz con su familia.
ESCAPE HACIA LA LIBERTAD.
El 20 de marzo de 1991 despegaba de suelo cubano el mayor Orestes Lorenzo en un caza MIG-23, el avión más moderno de la Fuerza Aérea Cubana.
A toda velocidad y a baja altitud cruzó en menos de 10 minutos los 150 km que separan Cuba de los Estados Unidos. Como iba casi a ras de mar, ni los radares cubanos ni los norteamericanos advirtieron su presencia, por lo que pudo aterrizar sin problemas en la estación aeronaval de Boca Chica.
En los Cayos de la Florida. Orestes solicitó asilo en Norteamérica, y una vez superados los interrogatorios a los que fue sometido, recibió el estatus de refugiado político.
La deserción de Orestes Lorenzo fue una bofetada en la cara del régimen Castrista.
El mayor Lorenzo era uno de los pilotos de élite de la fuerza aérea. Veterano de la Guerra de Angola, había realizado dos estancias de entrenamiento en la Unión Soviética. Fue durante la última de ellas, ya con la perestroika de Gorbachov en marcha, cuando Orestes empezó a cuestionar el régimen comunista y su vida en Cuba. En la Unión Soviética se empezaba a destapar el colapso del sistema y soplaban vientos de libertad.
A su regreso empezó a planificar su deserción, con la esperanza de que una vez en Estados Unidos, su esposa Victoria y sus dos hijos pudieran reunirse con él.
Luego de fugarse en el avión y ya en calidad de refugiado, reclamó la salida de su familia de la isla, pero se topó con la negativa de Raúl Castro, en ese entonces Comandante de las Fuerzas Armadas.
Raúl Castro
Castro de ninguna manera permitiría salir de Cuba a la familia de un militar de élite que había traicionado la confianza depositada en él y había puesto en ridículo al régimen.
Orestes entonces recurrió a la comisión de derechos humanos de la ONU, sin resultado alguno.
Coincidiendo con la cumbre Iberoamericana celebrada en Madrid en 1992 con la presencia de Fidel Castro, realizó un acto de protesta encadenándose a las verjas del Parque del Retiro. La Reina Sofía que guardaba una buena relación personal con Castro, realizó gestiones personales para lograr la salida de su esposa y los dos niños de Cuba. Incluso el asunto llegó hasta el despacho de Mijaíl Gorbachov.
Todo aquello fue infructuoso. Raúl Castro, a través de su asistente personal le hizo llegar la respuesta a Victoria:
"Dígale a su marido, que si tuvo los cojones para llevarse un avión, que los tenga también para venir a buscarles personalmente. .."
Orestes Lorenzo llegó al punto de publicar una carta abierta a Fidel Castro en el Wall Street Journal en la que ofrecía presentarse a juicio en Cuba si se permitía a la esposa y los niños viajar a Estados Unidos.
Tampoco hubo respuesta.
Ante las escasas perspectivas de sus gestiones internacionales, la desesperación hizo presa en el ex militar cubano. Decidió entonces que si no tenía éxito de manera pública, iría él mismo a sacar a su familia.
Conocía los aviones rusos, pero tenía que entrenarse en modelos convencionales occidentales.
Consiguió la licencia de piloto deportivo en poco tiempo y con $ 30.000 prestados por una organización humanitaria de exiliados cubanos, adquirió una vieja avioneta bimotorCessna 310 en regla.
A través de un par de amigas mexicanas que viajaron a Cuba, hizo llegar secretamente a su familia la fecha, el lugar y la hora exacta donde debían esperarlo para el rescate que había puesto en marcha.
El día elegido fue el 19 de Diciembre a las cinco de la tarde. Despegó desde un pequeño aeroclub cercano a Miami, advirtiendo de que si no regresaba en el plazo de un par de horas, lo diesen por muerto.
Volando a muy baja altura (2 metros sobre el océano para evitar los radares), la nave se aproximó a la isla al atardecer, a la angosta carretera frente a la playa El Mamey, muy cerca de Varadero, a unos 150 kilómetros al este de La Habana. Mientras tanto su esposa y los niños que esperaban en la carretera según lo acordado, escucharon el ronroneo del motor y vieron el aparato.
Lo que Lorenzo no había previsto en su minucioso plan fue que a esa hora la carretera estaba transitada.
El escenario no podía ser peor, porque en el tramo previsto para el aterrizaje coincidieron un auto, una rastra, un autobús con turistas y una gigantesca piedra en medio de la vía.
Balanceando las alas, el piloto casi rozó el techo del auto, tocó tierra y se detuvo a ocho metros del autobús con los turistas petrificados en sus asientos y los ojos a punto de salírseles de las órbitas.
Casi dos años después de la separación, Lorenzo vio aparecer a su familia corriendo frente al avión.
En la carrera, Alejandro, el menor de los niños, perdió un zapato. Para evitar una tragedia con las hélices y preparar el despegue, giró el aparato en U y abrió la portezuela de la cabina. Todo en menos de un minuto.
Orestes logró despegar pero adentro del avión el miedo hacía su trabajo. Vicky tenía la vista fija en el cielo temiendo que aparecieran los cazas cubanos. Rezaba. En un momento rodeó con los brazos a sus dos hijos
y les tapó los oídos para que no oyeran si ocurría lo peor. Los niños estaban asustados, confundidos, lloraban. Solamente cuando la aeronave traspasó el paralelo 24, límite del espacio aéreo de Cuba,la tensión aflojó un poco.
Casi una hora más tarde, la nave aterrizaba de vuelta en la Florida.
La familia de Orestes Lorenzo luego de aterrizar en Estados Unidos
El revuelo mediático que causó la hazaña de Orestes fue tremendo, ya que por segunda vez había hecho quedar en ridículo al régimen castrista. En la primera rueda de prensa dijo:
( "Díganle al CABRÓN de Raúl Castro, que le he tomado la palabra y he ido personalmente a recoger a mi familia" )
En la actualidad Orestes es un próspero empresario que maneja su propia constructora en Miami, algo que en Cuba, jamás lo hubiera podido hacer.
Tuesday, March 23, 2010
El Otoño del Patriarca
La Europa de Zeus despierta de su rapto para condenar con duras palabras los abusos de la dictadura. Latinoamérica escucha, se exorciza y critica sin temor a que la tilden de “lame botas del imperio”. Los intelectuales de sorda complacencia, ya no pueden quedar callados. La dictadura sabe que su tiempo ha acabado pero se niega a aceptar su epilogo. La herida es mortal, pero la fiera aún puede matar.
Marzo ha marcado el 7mo aniversario de la Primavera Negra. Por siete días consecutivos han desfilado por las calles de La Habana las Damas de Blanco, uno por cada año de injusta prisión a 75 hombres armados de ideas. Desafiando al aparato represivo y sus turbas de “voluntarios”, las ofensas, los golpes y hasta ser arrastradas sin respetar el decoro que les asiste, han dado una lección de valor sin precedentes. El mundo ha sido testigo del clamor de libertad de unas simples mujeres que se han erguido en símbolo de la dignidad de todo un pueblo.
Wednesday, January 27, 2010
Obama en Números Rojos
Habría que preguntarse primero porque este joven senador negro llegó a la presidencia de la mayor potencia mundial, haciendo realidad el milagro que parecía imposible. Aún recuerdo con emoción ese día histórico donde mi voto contó; llenando de esperanzas a millones de hombres y mujeres en todo el mundo. La respuesta es simple: El pueblo americano estaba hastiado de la guerra sin justificación, de una economía en crisis acompañada de un galopante desempleo, de la nefasta política exterior que enajenó a Europa e hizo a este país tan impopular como a su Presidente George W. Bush. Los votantes optaron por el cambio prometido, léase el reverso del legado Bushano.
¿Pero qué ha pasado?
Aun antes de tiempo, la humanidad le hizo un guiño a Barak Obama al otorgarle de forma prematura el Nobel de la Paz. Sin embargo, seguimos involucrados en la Rumsfeldiana guerra de Irak -la cual parece no tener fin- y para colmo, se comete el mismo error garrafal de la antigua Unión Soviética (1979-1989) al invadir a Afganistán empecinada en imponer su modelo comunista. La guerra en Afganistán, con toda la intensidad que ameritaba, hubiese sido atinada en septiembre de 2001 cuando Al Qaeda moraba a sus anchas en el reino de los Talibanes. Ahora no tiene sentido exacerbar el antiamericanismo e involucrarnos en un conflicto bélico turbio que desangra a la juventud y endeuda más a la nación cuyas arcas heredó exhaustas de Mr. Bush. Los terroristas se mueven por todo el mundo fundamentalista Musulmán. Bin Laden ocho años después sigue sin aparecer, a pesar de sus videos donde se atribuye las fechorías de su criminal organización. Combatir al terrorismo es vital para la sobrevivencia del mundo occidental, pero estas guerras nada aportan a la causa.
Por otro lado, la política de salvar al mercado bursátil era y es necesaria para lograr sacar al país a flote. Ello pocos lo cuestionan. Ahora, esas entregas billonarias a los bancos y grandes consorcios sin condiciones previas, tales como la obligación de auxiliar a la clase trabajadora en estas horas críticas donde muchos han perdido sus empleos y hogares o el impostergable apoyo a la clase media con préstamos que estimulen los negocios y con ello la creación de nuevos empleos, punto neurálgico de la economía, es cuando menos imperdonable. Pero no, por el contrario, vemos el despilfarro del heraldo público en pagos de bonos millonarios para los mismos que crearon la crisis, una tasa de desempleo in crescendo, el aumento del costo de la vida y del enojo de la base que lo llevó a la presidencia.
Las elecciones del sucesor de Ted Kennedy en Massachusetts son el mejor termómetro para Obama. El cambio no puede ser algo retórico o una simple estrategia de elecciones. El pueblo estadounidense y con ello la humanidad, aun espera por el cambio prometido. De no llegar, el capital político del Presidente quedará en números rojos y tal vez ni siquiera la magullada Reforma de Salud llegue a término. Ahora, sólo queda esperar.
Saturday, December 12, 2009
Ética en la Revolución
Las sociedades se edifican sobre determinadas bases éticas. En occidente, el Cristianismo generó los pilares filosóficos que sustentan los valores de su cultura actual. Cuba, insertada en ese mosaico de naciones, heredó del Catolicismo y las religiones de origen africano el amor a la familia, la veneración a la madre y la integridad como baluarte distintivo en el reconocimiento general.
Los postulados bíblicos eran las primeras enseñanzas sobre conducta que recibíamos al abrir los ojos. No eran recitados tal y como están escritos en las sagradas escrituras, sino que, una vez conceptualizados, fueron trasmitidos de generación en generación hasta formar parte de la conciencia social, rebasando así su sentido litúrgico original para entronizarse en la superestructura ética de la sociedad. A partir de 1959, estos valores comenzaron a ser suplantados por una nueva ideología fundamentalista con fuerza de religión: el Marxismo Leninismo.
Esta doctrina presupone que la religión es el opio de los pueblos. Por ende, su ética es tan nociva como sus enseñanzas. Partiendo de este axioma, se creó un sistema educacional que desplazó la moral cristiana por los dogmas que supuestamente forjarían al “hombre nuevo”. La veneración maternal fue sustituida por la entrega total a la madre revolución; el amor y la fidelidad a la familia por la entrega incondicional a los designios del “procreador en Jefe”; la paz y el respeto al individuo por la violencia y el colectivismo, el respeto a los ancianos por la irreverencia a todo lo que se identificara con el pasado; la efigie del Corazón de Jesús por la imagen barbada del Líder. El nuevo Mesías, en lo adelante, nos guiaría con severidad por el camino de la verdad hacia la prosperidad. Así, Dios, en el sentido religioso, y, más importante aún, ético, dejo de formar parte de la vida diaria.
Aquellos que osaron desafiar el orden imperante fueron condenados, cuando menos, al ostracismo, vedándoles toda oportunidad de desarrollo personal, estigma que se hizo extensiva a los familiares. “Una sociedad con cabida sólo para los revolucionarios”, según el discurso oficial. Un buen ejemplo del castigo para los irreverentes fueron las tristemente celebres UMAP (Unidades Militares de Apoyo a la Producción). En estos émulos hitlerianos fueron confinados religiosos, homosexuales, intelectuales disidentes, y todos los que necesitaban ser “rehabilitados”.
Transcurrido medio siglo, los cubanos vagamos en un mar de confusiones y orfandad ideológica. Se prometía el paraíso en solo unos años de trabajo y entrega total. Del sueño solo quedan frustraciones, carencias materiales, y, sobre todo espirituales. El fracaso del sistema político ha generado una crisis en todas las esferas de la vida nacional, siendo la ética quizá la más afectada. La prostitución –léase jineterismo- ha calado hondo en la aceptación social, el robo campea por su respeto al no proveer el Estado los medios de subsistencia básicos, la doble moral es la forma de vivir que se enseña en casa, o sea, di lo que quieren oír, pero piensa y has lo necesario para vivir.
Los más pesimistas, creen que todo está perdido. Otros, tenemos fe en que una vez desaparecidas las causas, se recuperará el orgullo y los mejores valores de la nacionalidad perdida.
Sunday, November 22, 2009
CyberScape Café
Comparto con ustedes las fotos de la Inauguración de CyberScape Café el pasado 14 de noviembre. Como verán, nos proponemos ofrecer un ambiente reconfortante, casi hogareño, con un mobiliario y decoración que provean tanto belleza estética como funcional. Un lugar donde disfrutar mientras se estudia, trabaja o simplemente se "chatea" con los amigos.
Ayer, tuve un experiencia que demuestra lo necesario de estos servicios. Un señora necesitaba ver a su recién nacida nieta en Venezuela. Messenger, por esos misterios de la tecnología, rechaba la invitacion que enviaba su hija desde Caracas. Cuando todo parecía perdido, les sugerí abrieran una cuenta en Skype, lo cual hicieron, dando por resultado el disfrute inmenso de esa señora al ver su nietecita delante de sus ojos tal y como si estuvieran en la misma habitación.
Además, ofrecemos dulces, refrescos, venta y reparación de computadoras, asi como de accesorios y programas. También llamadas telefónicas internacionales.
Saturday, September 26, 2009
Inocencia
La recuerdo en pleno sol del mediodía, cubierta por una amplia sombrilla y marcando los pasos con su andar señorial; robando miradas furtivas a los hombres y de envidia a las damas. Rondaba los cincuenta, pero el cutis nacarado, bien atendido y terso, brindaba una lozanía adolescente. El cabello, lacio y entre canoso, solía llevarlo recogido sobre la nuca. Vestía raso encima de las rodillas perfectamente torneadas, ofreciendo un conjunto imposible de olvidar. Su historia no estaba del todo clara. Según algunos, había sido una “mujer de la vida” recogida por Agustín -su marido de muchos años- en uno de sus viajes a La Habana. Otros, decían que era de un pueblo del interior y que de allí huyó por temor a la venganza de un hombre. Lo cierto es que desde muy pequeño supe de su existencia, despertando una inquietud precoz.A la finca de Agustín Martell se accedía por dos vías. La primera, siguiendo el curso de las líneas del ferrocarril hasta llegar a un camino que nacía al pie de una gigantesca ceiba. La segunda, tomando el callejón próximo al puente que unía la calle principal por sobre una cañada habitada por ánguilas y el misterio típico de los pueblos de campo. Por aquel entonces, mis abuelos y los Martells compartían una amistad de más de cuatro décadas, siendo casi obligado que en cada cosecha alguien de mi familia fuera a recoger la parte que era destinada como presente y que Agustín religiosamente separaba para ese fin. Mi relato comienza con la cosecha de maíz de aquel año. La señora de Martell, Matilde, había pasado por mi casa el día anterior. Pude oír cuando le decía a mi abuela:
“--Oye, viejuca, tienes un saco de maíz tierno en la finca... no dejen de ir a buscarlo mañana... están que se pintan solos para unos buenos tamales... ”
El siguiente día era sábado y no tenía clases en la secundaria. Al amanecer, los rayos del sol penetraban insolentes entre las rendijas de mi habitación. Entre dormido y despierto, sentí a Tata trasteando en la cocina y el inconfundible aroma del café hecho en colador. La vieja entró con una humeante taza y me pidió ir por el encargo. Un episodio inolvidable de mi vida estaba por comenzar.
Tomé la bicicleta y tras unos pedalazos ya bajaba por el callejón lindado a ambos lados por almacigos y ciruelos; los que daban cabida a una infinidad de aves que reconocía ora por su plumaje, ora por su canto o por la forma de construir el nido. La mañana era espléndida acompañada de un cielo azul-limpio de verano. Mi estado de ánimo no podía ser mejor.
Transcurrido unos veinte minutos, ya divisaba el techo del establo de la finca. A unos escasos pies, corría el río Alambique de donde el ganado tomaba el agua y las siembras el baño de los regadíos. En ambas orillas crecía un magnífico follaje de malezas, atejes, coloridas pomarrosas y múltiples enredaderas de flores silvestres.
Antes de entrar, debía safar la talanquera que daba acceso a la finca. Afortunadamente, estaba abierta, por lo que sin desmontarme de la bicicleta salí del callejón y entré al camino por la rampa que conducia directo al establo. La ruedas se deslizaron por inercia mientras controlaba el timón y los frenos hasta casi topar con sus paredes de palma real. Coloqué la bicicleta sobre uno de los postes de ordeño. Dentro, unas vacas se lamían de placer rumiando las pacas de hierba mezcladas con miel de pulga. Miré en derredor en busca del dueño, voceé su nombre para sólo escuchar por respuesta el abigarrado sonido de los animales y el constante tintinear de las aguas al correr por sobre las filosas piedras que permitían un vado de orilla a orilla. Decidí acercarme al río y buscar por los alrededores; esperanzado, a la vez, en hallar alguna pomarrosa madura.
Bien adentro del follaje, me sorprendió ver recostada al tronco de un cedro una sombrilla bien conocida. La hierba del Paral no me dejaba ver el río, por lo que las hice a un lado para permitir una mejor visión. Con el aliento contenido, quedé estupefacto al reconocer el cuerpo desnudo que nadaba sobre las agitadas aguas. No supe que hacer, si echarme a correr o esconderme donde la imprudencia tiene amparo. Pronto se hizo evidente que mi presencia era conocida. Sin dejar de mirame con sonrisa de Gioconda, permitió que el agua le cubriera los senos hasta donde la vista se hace más sensual, para, dueña de la situación, y con efecto calculado, decirme sin rubor:
“--Discúlpame..., es que sentí tanto calor que no pude vencer la tentación de darme un baño. ¿No te embullas?
--Nnnoo, nnoo-- dije con voz temblorosa y todo sonrojado-- la espero en el establo.
--Bueno, ven, ayudame a salir... por favor--
Accedí preso de tanta confusión que no atinaba a articular palabra o movimiento. Por fin, en un impulso de voluntad, logré acercarme lentamente, mientras ella caminaba hacia mí sin descubrir su desnudez. Le extendí mis brazos y, entonces-para sorpresa mía- se irguió sobre las cómplices aguas, dejando que mis ojos se llenaran de su naturaleza. Temblando de pies a cabeza, sentía el sexo palpitar. Tomó mis dedos y los depositó en sus turgentes senos. El deseo venció a la timidez arrojándome sobre ella para quedar prendido a aquel cuerpo de deseo. Impulsada por el demonio, me atrajo más, sellando sus hirvientes labios sobre los míos vírgenes. Su cabellera en desorden acariciaba mi rostro, mientras sus diestras manos hacían crecer el placer del sexo hasta entonces desconocido. Con furia de loba herida, me echó sobre la hierba y a pura dentelladas me sacó los pantalones para apresar en su boca la inocencia de mis catorce años. Gemía poseída por la lujuria, penetraba su cuerpo en el mío al compás rítmico de sus experimentadas caderas; dejaba escapar alaridos de placer y sus dientes no dejaban de buscar mi carne joven. Sentí derramarme cuando ella más esperaba. Presa de insatisfacción, hizo magia con su boca y milagros entre sus manos hasta ver florecer la vida de nuevo. Con ímpetu de amazona cabalgó sobre mí, revoloteando sus bellas posaderas en un remolino delirante. La escena se repitió hasta que nuestros cuerpos extenuados se tendieron sobre la hierba ocultando la jadeante respiración tras los ojos cerrados. Después de un lapso de tiempo inconmensurable, tomó mis manos y dijo:
--Creo que ya podemos ir por el maíz--
Aún tendido, la seguí con la vista mientras iba en busca de sus ropas. Luego, con gráciles movimientos cubrió su intimidad hasta dejar aparecer a la Sra. Martell. Presta, con un gesto me indicó la siguiera hasta el establo. Allí, abrió la puerta del pequeño granero y me señaló el saco repleto de mazorcas destinado a mi casa. Sin cruzar palabras, lo até a la parrilla de la bicicleta y me despedí con un adiós y un ligero movimiento de mano. Ella lo hizo con una sonrisa y enviando saludos para mi familia.
Recorrí el camino de vuelta sin dar crédito a todo lo ocurrido. Al llegar a la casa, mi abuela se encargó de vaciar el saco.
--¡Caramba!... estas mazorcas si están buenas de verdad ¿Qué tú crees mi’jo?
--Vieja, estos tamales me van a saber a gloria. Sin dudas, ¡ No hay maíz como los que siembran los Martells!.
¡Créanme, nunca más he disfrutado tamales como aquellos!
La Habana, Agosto 1987