Monday, May 25, 2015

With Memorial Day in Mind



Al ver este video, entendí que era y sentía con un Americano, sin dejar de ser cubano.  Escuchar estas palabras tan auténticas y llenas de verdad,  me hizo repudiar aún más  la verborrea y los discursos de 56 de dictadura que percibo hoy más vacíos  y estériles que nunca. Estas palabras de Ronald Reagan las he sentido como propias.  Veinte años viviendo en el monstruo me han hecho amar más sus entrañas.  No es que todo sea color de rosa ni que el camino del éxito sea fácil, inclusive, ni que todos vamos a ser exitosos; es simplemente que eres el dueños de tu destino y si eres próspero o no, depende de tu habilidades, del conocimiento y hasta un poco de coraje para salir adelante. Pero nunca de tu filiación ideológica o grado de sumisión. América es la patria que todos añoramos tener y gracias a esos soldados enterrados por todo el mundo, podemos disfrutarla sin haber nacido en esta tierra.  Honrarlos dándole gracias en Memorial Day es lo menos que podemos hacer. 

Tuesday, April 7, 2015

ENTENDIENDO A LOS AMERICANOS

Pienso que hay que ponerse en el lugar de los americanos. Miles de mejicanos y otros latinos llegan ilegales y después van a marchar frente a la Casa Blanca con banderas mejicanas y gritando consignas en español. Es algo así como limosna con escopetas. El inmigrante tiene que integrarse sin perder su idiosincrasia y cultura, pero esforzándose por hablar inglés, cumplir con las leyes e inculcarles a los hijos los mejores valores de esta nación. Creo que los cubanos somos –en general- un buen ejemplo.  Nos identificamos como cubano-americanos, pero tratamos de funcionar bajo  las reglas de este país que adoptamos como nuestro.  Ahí están los ejemplos: presidentes de grandes compañías como la Coca-Cola, 4 senadores, varios congresistas, artistas famosos como Andy Garcia, miembros de gabinetes presidenciales, generales y coroneles en el ejército,  etc. y no llegamos al 1% de la población.  En conclusión, seguimos comiendo carne de puerco enThanksgiving Day, aunque compramos un pavo por puro agradecimiento. 

A continuación una carta enviada por una americana a un periódico que se negó a publicarla

Statue of Liberty

 
For some reason, people have difficulty structuring their arguments when arguing against supporting the currently proposed immigration revisions. This lady made the argument pretty simple. NOT printed in the Orange County Paper.....

Newspapers simply won't publish letters to the editor which they either deem politically incorrect (read below) or which do not agree with the philosophy they're pushing on the public. This woman wrote a great letter to the editor that should have been published; but, with your help, it will get published via cyberspace!

 
From: "David LaBonte"

 
My wife, Rosemary, wrote a wonderful letter to the editor of the OC Register which, of course, was not printed. So, I decided to "print" it myself by sending it out on the Internet. Pass it along if you feel so inclined. Written in response to a series of letters to the editor in the Orange County Register:

 
Dear Editor:

So many letter writers have based their arguments on how this land is made up of immigrants. Ernie Lujan for one, suggests we should tear down the Statue of Liberty because the people now in question aren't being treated the same as those who passed through Ellis Island and other ports of entry.

 
Maybe we should turn to our history books and point out to people like Mr. Lujan why today's American is not willing to accept this new kind of immigrant any longer. Back in 1900 when there was a rush from all areas of Europe to come to the United States, people had to get off a ship and stand in a long line in New York and be documented. Some would even get
Down on their hands and knees and kiss the ground. They made a pledge to uphold the laws and support their new country in good and bad times. They made learning English a primary rule in their new American households and some even changed their names to blend in with their new home.

 
They had waved good-bye to their birth place to give their children a new life and did everything in their power to help their children assimilate into one culture. Nothing was handed to them. No free lunches, no welfare, no labor laws to protect them. All they had were the skills and craftsmanship they had brought with them to trade for a future of prosperity.

Most of their children came of age when World War II broke out. My father fought alongside men whose parents had come straight over from Germany, Italy, France and Japan. None of these 1st generation Americans ever gave any thought about what country their parents had come from. They were Americans fighting Hitler, Mussolini and the Emperor of Japan. They were defending the United States of America as one people.

 
When we liberated France, no one in those villages were looking for the French-American or the German-American or the Irish-American. The people of France saw only Americans. And we carried one flag that represented one country. Not one of those immigrant sons would have thought about picking up another country's flag and waving it to represent who they were. It would have been a disgrace to their parents who had sacrificed so much to be here. These immigrants truly knew what it meant to be an American. They stirred the melting pot into one red, white and blue bowl.

 
And here we are with a new kind of immigrant who wants the same rights and privileges. Only they want to achieve it by playing with a different set of rules, one that includes the entitlement card and a guarantee of being faithful to their mother country. I'm sorry, that's not what being an American is all about. I believe that the immigrants who landed on Ellis Island in the early 1900's deserve better than that for all the toil, hard work and sacrifice in raising future generations to create a land that has become a beacon for those legally searching for a better life. I think they would be appalled that they are being used as an example by those waving foreign country flags.

 
And for that suggestion about taking down the Statue of Liberty, it happens to mean a lot to the citizens who are voting on the immigration bill. I wouldn't start talking about dismantling the United States just yet.

 
(signed)
Rosemary LaBonte
 

KEEP THIS LETTER MOVING. FOR THE WRONG THINGS TO PREVAIL THE RIGHTFUL MAJORITY NEEDS TO REMAIN COMPLACENT AND QUIET!! LET THIS NEVER HAPPEN!! 

I sincerely hope this letter gets read by millions of people all across the nation!!


   


Tuesday, January 20, 2015

Narraciones Breves de Victorino Torres

Cuarta Ronda

Tío Andrés murió después de una prolongada enfermedad. En su juventud fue marinero mercante en la época en que el país estaba cercado con alambres de púa e hilos eléctricos casi invisibles para que muriera el que hiciera contacto con ellos intentando cruzar la frontera de agua. Tío hizo un dinerito pero lo derrochó en placeres. Fue, lo que se llama un super hedonista. Mujeriego, parrandero y buena gente.

Con extrañeza indebida observé la forma en que la enfermera le apartaba el pene flácido (semejante a un pedacito de trapo) para  limpiarle el suero derramado sobre el vientre.  Constantemente se le zafaba la aguja de la vena del brazo y cuando eso ocurría, el líquido  rodaba hasta los testículos, parecidos a dos bolitas de algodón, igual a las que traen en la cabeza los muñequitos de navidad.

Me quedaba con Tío Andrés dos veces por semana en el hospital Los Abelinos, toda la noche. Nos rotábamos para cuidarlo: mi hermano Juan, su hija y yo. Tarambana y parrandero, eso fue Andrés. Cuando murió mi madre, él nos ayudó muchísimo, hay que reconocerlo. Gracias a la solvencia  económica del tío,  mi hermano Juan es médico, yo pude terminar el Tecnológico graduándome como  Dibujante  Técnico, no trabajo en eso, pero me gradué que era lo importante en esa época en que no se soñaba con ser cuenta propista; más tarde me dediqué  a la carpintería, por esa vía entraba la moneda convertible. De nosotros, la que más tiempo se quedaba en el hospital era su hija Josefa. El otro hijo, Nelson, evadía las guardias siempre con pretextos inconclusos, no le obligábamos.

No me gustan los hospitales- nos decía Nelson con franqueza.
A nosotros tampoco y nos quedamos- le contestábamos de mal humor.
¿A Juan tampoco?- se refería a mi hermano siempre con sarcasmo.
No seas duro con Juan,  lo visita todos los días.
No faltaba más… gracias al viejo es médico.
¿Te duele eso?, debía alegrarte.
Estos hospitales me deprimen, de veras-  le creímos.

No discutimos más con él. Nelson es una persona parecido a una ostra. Vive encerrado en sus propios problemas, mira a todo el mundo pero no ve a nadie. Probablemente padezca  de la apatía del espectador. Fue  imposible llegar a un arreglo con él acerca de las guardias debido a que a veces estábamos muy cansados y él podía constituir un alivio si nos hubiera ayudado.  Andrés no fue un santo, ni siquiera un hombre virtuoso en el sentido corriente, no filosófico del término. Sin embargo creemos que  un buen padre sí fue.

Nora, esposa de Nelson fue una vez al hospital a ver  a  Andrés. En ese tiempo Nora tenía tres meses de embarazo y no la estaba pasando bien, entonces el doctor que atendía la sala de terapia intermedia le prohibió las visitas. No vimos más a Nora,  vivía al otro extremo de la ciudad. En todos estos años un suceso nos ha llamado profundamente la atención. Es un evento que se desliga de nuestras experiencias cotidianas no triviales.

Una semana antes de morir Tío Andrés,  siendo alrededor de las dos de la madrugada y estando yo a su lado medio dormido en un sillón, me despertó  con estas palabras:
La pelota… ¡Cógela, se va a caer, seguramente se caerá si no la tomas con tu mano!
Tío, ¿de qué pelota está usted hablando?, le dije contrariado.                                                                     
Indudablemente – pensé no contrariado- el Tío deliraba o soñaba.
 Sin embargo después de aquella frase quedó totalmente inconsciente. De ese evento completamente intrascendente no  volvió a pronunciar palabras.   Fui el último  en escucharle. Moría exactamente siete días más tarde a las dos de la madrugada.

Después de su muerte,  se cerraba una etapa en nuestra familia. Tío Andrés funcionaba como un eslabón imprescindible  para la unión de la familia. Desaparecido él, los vínculos entre pr  se aflojaron notablemente. Me distancié de los primos. También saqué la licencia para poner una carpintería. Estuve por espacio de cuatro años enfrascado en reparar la casa, del trabajo de la confección de muebles para el hogar. Los impuestos del gobierno eran de temer.   Realmente no tenía tiempo sobrante.

Cierto día –años después- me topé en la calle con Nelson. Me abrazó sentidamente, luego me dijo:
¡Qué sinvergüenza  eres primo, no has ido más por casa! Ni siquiera conoces a Andresito, ¡qué horror! Dijo cariñosamente. No puedes estar bravo porque nadie te ha hecho nada, digo yo.
La vieja, la madre de Marlene –mi esposa- enfermó, tengo lo de la carpintería… en fin.
Lo sé, lo sé primo, pero ve por allá, que no se diga, ¿cuándo vas a ir?
No me gusta hacerme rogar, el domingo  éste, ¿Te parece bien?
De acuerdo.

Nos despedimos y el domingo entrante lo visité.
Nora preparó una un almuerzo espléndido. Me dio pena hicieran ese despliegue. Son gente  trabajadoras y asalariadas a los que nunca les alcanza el salario del mes para cubrir los gastos esenciales. La situación económica no está para gastas  no planificados. Por otra parte, no me merezco atenciones especiales. Retengo en la memoria a largo plazo la doctrina de Hui-ssu, el moje budista que meditó  varias décadas en el Sutra del Loto y que rechazaba todo tipo de  trato que  constituyeran indicios de una distinción hacia su persona pues lo consideraba un obstáculo para alcanzar la iluminación.

Soy un simple tipo que trata de llevar a hechos  la poca bondad que anido en el corazón. Le hago un favor a cualquier persona, eso es todo.

He comprobado con regocijo y tristeza que un bien como un mal siempre retornan. Esa actitud ha dado lugar a equívocos. Algunos me dicen: Eres una gran persona. O también: Hablando contigo se recupera la fe en la vida, o cosas parecidas e insulsas. No lo creo  porque soy pesimista por vocación y tolerante por naturaleza.  Un individuo que piensa todo el tiempo en sus problemas personales muy parecido al primo Nelson, eso es una mediocridad. Por tal motivo no lo juzgo con dureza.  Me percato de ello, debe ser ahí donde está la diferencia. Trato de corregir en lo posible los trazos del egoísmo pero casi nunca lo logro con eficacia. Es algo  que no he podido remediar.

Ven para el patio a coger un poco de fresco- dijo Nora, la esposa del Nelson.
Fuimos los tres para allá. Andresito, ligeramente cohibido, me miró de soslayo, me extendió un guante de pelotero.

Ponte allí – le dije tirándole la pelota. Así estuvimos un rato pero en un momento  dijo:
¡La pelota..,  Cógela, se va a caer, seguramente se caerá si no la tomas con tu mano!

En efecto la pelota amarilla había ido rodando hasta el borde de un gran hueco al final del patio por donde no dejaban jugar al niño. Quedé sorprendido, porque Andresito tenía dificultad para pronunciar las palabras con claridad, lo estaban tratando con un logopeda por ese motivo.

 Hay una ley cósmica que predice la rotación de doce anillos, estableciendo entre ellos una dependencia  infranqueable para cualquier acontecimiento por diminuto e insignificante que parezca. El sufrimiento de Tío Andrés, no fue más una parte de ese ciclo de rotaciones que todos, más tarde o más temprano cursaremos, una especie de ronda aparentemente intransitable para los humanos, pero es el precio de esta dádiva que es la vida.



Amistad


Cada persona tiene una trayectoria  recorrida y otra por recorrer en un tiempo desconocido a tu percepción sensorial. De todas formas caminas el trayecto y quiéralo o no y lo terminas el día de tu propia muerte. Nada queda en las manos. Nada en los bolsillos. Tienes que abrirlas y soltar lo que creíste eran  posesiones personales. Mientras no terminas, van acaeciendo diminutas muertes – sentimentales, emocionales, de la memoria y del deseo, que van señalando a los más despiertos- el tramo por recorrer

El asunto al que voy a referirme es completamente baladí; experiencia estrictamente personal, es decir, intransferible a otro ser humano por la incomprensible  razón, de que cada persona en el fondo, su alma está vacía y por tal motivo ansía unirse a  algo que le de consistencia. Porque se siente sin asideros aunque esté repletos de aparentes ganchos. Los iluminados sólo señalan el camino. Para ello, se valen de sermones, parábolas, alegorías, visiones, máximas, proverbios y hasta acertijos; (como  es el caso de Sófocles  en Edipo Rey), pero las palabras no importan, esa claridad hay que soñarla e intuirla  mediante la bondad de cada uno de nosotros. Insignificante como es esta experiencia, forma parte de mi ciclo vital. Veamos

Hace unos años me  invitó  mi amigo Raimundo a una actividad por su  aniversario de santo.  (Raimundo tiene hecho Obbatalá). Fui de los primeros en llegar con el objetivo de ayudarlo en los preparativos; él me lo había solicitado meses atrás. Necesitaba  que lo ayudara a matar un par de cerdos para los invitados a su fiesta.

Me encargué de mantener el agua caliente alejando a los niños del fuego. Siempre es provechoso evitar accidente. No había mucho espacio en la casa. A una señal mía, los hombres sacaron los  cerdos del corral, situados en el patiecito de la casa de Raimundo. Me entretuve atizando la candela cuando de pronto todo mi cuerpo vibró  al ser rajado el aire por un estridente chillido de dolor. Al voltearme, observé en suspenso  cómo mi primo Raimundo  había clavado un enorme cuchillo en la garganta al pobre cerdo. Esperó un largo rato con el cuchillo dentro del animal. No obstante, el infeliz no acababa de morir. Me asusté un poco, nunca había visto matar tan torpemente un cerdo. Raimundo introducía y sacaba varias veces el enorme cuchillo,  pero nada, el cerdo se negaba a abandonar la vida. Entonces varios hombres se aproximaron y lo sujetaron con fiereza extrema. El matador, completamente ebrio, no acertaba a dar en el corazón de la víctima. Después de un tenso forcejeo el cerdo ensangrentado quedó quieto. Todos nos calmamos dejando escapar un suspiro de alivio. Algunos niños pequeños habían estado llorando del susto aunque no faltaron risas celebrando la ocasión.

Cuál no sería la sorpresa  de los presentes, cuando de pronto y sin que nadie se percatara, el cerdo malherido se levantó y salió corriendo medio moribundo por toda la calle. Algunos se asustaron una enormidad,; otros rieron ante acontecimiento tan inusual.

Al ver aquel espectáculo,  Raimundo entró encolerizado a la casa. Al instante salió  como un bólido hacha en mano. Corrió tras el animal y acabó con él en medio de la calle a hachazos por todas partes. Allí mismo – sobre el asfalto repleto de polvo ensangrentado - lo descuartizó con ayuda de otros hombres también intoxicados de alcohol entre risas y jaranas. Arrastraron los pedazos, los pelaron. Unos instantes después aquel material se convirtió en chicharrones. La fiesta había comenzado. Sonaron los pitos de los niños. La gente empezó a bailar y  olvidaron lo ocurrido. El otro cerdo fue matado  sin premura y con eficiencia por otros  invitados escogidos, dada su destreza en estos menesteres.

Al cabo de  dos horas aproximadamente, cuando me entregaron  mi bufé, algo me impidió  ingerir aquella carne. Llegaba a mi memoria la escena grotesca del sacrificio, la sangre en la calle; el hacha cayendo una y vez sobre  el animal inerte. Y  desde aquel día decidí no comer nunca más carne de cerdo. Hice extensiva mi renuncia, más tarde, a todo tipo de carne. Me volví vegetariano e hice el siguiente compromiso: Si alguien tiene que morir para poderme alimentar, entonces renuncio en beneficio de los otros. Gracias a Dios – de este evento hace doce años- no he cambiado un ápice mi resolución.

Aquel lejano día, cuando miré de soslayo al cerdo, percibí una tristeza infinita en sus ojos. Por un brevísimo instante me miró y era como si me hubiera dicho: ¿No piensa usted nacer nada compañero?
No me atreví a hacer nada delante de la cólera de los demás hombres en aquellos momentos. La ira  inundaba completamente el ambiente y esa ira de los hombres intoxicados hizo aflorar mi vileza, tal vez mi cobardía. A pesar de mi debilidad y en homenaje a aquel llamado silencioso, tomé la decisión  ya conocida. A partir de aquel momento  – no lo imaginé ni remotamente – mi trayectoria  vital tomó  un rumbo imprevisto.

Me ha sido concedida la posibilidad de poder  ayudar a los demás no sólo en la imaginación  o en medio del confort de mi habitación; donde siempre había dado solución a grandes problemas. Ahora pertenezco a la  Congregación de los Asiduos. No dedicamos más de cuatro horas del día a nuestras necesidades personales. Este grupo ha sido bendecido con el entusiasmo de no tener personalidad, así  lo consideramos. Somos  voluntarios que ayudamos en  los hospitales y desamparados de todo tipo. No poseemos casi nada material, sin embargo nos reconforta el hecho de saber que alguien anónimo aprecia infinitamente las pocas cosas que podemos brindarles. Un alma generosa nos donó la cantidad con se adquirió el Castillo de la Loma de Curé, allá frente al puerto. Un evento cualquiera, diminuto, puede desatar  la bondad que anida, dormida, en tu corazón.



 

 

 Victorino Torres Mendoza                                          

 

Nació en la ciudad de Camagüey. Es Técnico-Profesional en Economía del Trabajo, estudió Música y es graduado  de la Facultad de Artes y Letras, en la especialidad de Literatura  Cubana de la Facultad de filología, Universidad de la Habana.

Ha publicado  cuentos en la Revista RIL (1984). En VIVARIUM, de la Arquidiócesis de la  Habana, (1995) publicó  la primera parte  de una investigación  relacionada con el impacto psicológico de la voz humana y las estructuras lingüístico-musicales, contenidas  el habla. Fragmentos de este estudio aparecieron en  la revista Bohemia (1984). Es autor de los siguientes Poemario: Glifos 1980. Paisaje urbano 1990. Hechiceros 1993. Los Brujos 1994. Arterias de mármol 1998. Voces (1999), Quemdar (2003), Tangencias (2006). También ha escrito relatos: Los Herejes (1990) y el libro de cuentos Narraciones Breves (2005). Acercamiento a los Sutras (Ensayo sobre Budismo) y Acordes Naturales (2007); una hipótesis sobre el acoplamiento armónico  de las escalas interiores, basada en los efectos vibratorios  de los fonemas y las curvas melódicas que describen las intensiones humanas. Ha confeccionado una Antología de Cuentos (2012); nacimiento, desarrollo y perfección de este género literario, recomendable material didáctico para los cultivadores de este género. Ha escrito además la novela titulada Dispersión (2013), la cual trata sobre la atomización de la familia cubana como resultado del distanciamiento forzoso de sus miembros.
Ha trabajado como guionista en la emisora nacional  Radio Progreso y ha realizado labores de museólogo  en la Institución de Cultura del Museo Municipal  10 de Octubre. Actualmente  se desempeña como profesor e investigador.

Dirección: Calle Municipio 474 apto. 31 e/ Reforma y Guasabacoa. Luyanó. 10 de Octubre. C.Habana. Telf: 5-2517223; 5-3237251 (cell) y  6991885. Email: victorinotorres@ymail.com                       
C.I. 53122310267

















1.- Título de la  Novela: Dispersión

2.- Autor: Victorino Torres Mendoza:

3.- Objetivo: Atomización de la sociedad cubana contemporánea. La familia Madrigal,  es bombardeada desde el exterior por fuerzas incontrolables. Cambios de hábitos y costumbres centenarios son desplazados por acontecimientos sociales que caen de pronto sobre la nación. Comienza una indescifrable emigración en todas direcciones. El efecto de dispersión no se  nota al principio, pero a medida que transcurren los años el deterioro, la sustitución valores raigales y la aparición de elementos (de todo orden) importados debido a la carestía, son lamentables. La desunión, la lejanía y la discordia son los resultados más evidentes. Novela matizada con pinceladas históricas y recordatorios literarios, que van desde  Espejo de Paciencia hasta el siglo XX, buscando en el lector un contacto consigo mismo a través de su propia historia económica, política y cultural con una visión completamente despojada de cualquier tipo de ideología.
Refleja a través de algunos personajes de la vida real, la partición de la mentalidad del cubano de estos tiempos que van desde un simple trabajador en un insignificante taller, hasta los altos cuadros del gobierno, los cuales brindan  testimonio de una característica  fundamental de su psicología.

4.-Período que abarca: 1959 – 2005
   - 1959 Triunfo de la Revolución
   - 1961 Carácter socialista de la Revolución cubana. Girón. La alfabetización.
   - 1962-63 –Lucha contra bandidos.
   - l965 Salida de cubanos por  el Puerto de Camarioca
   - 1970 La Zafra de los diez Millones
   - 1975…. Internacionalismo Proletario (África: Angola, Etiopía, Namibia,                      
                   etc.   y  Centroamérica…)
   - 1980 Éxodo por el Puerto del  Mariel
   - 1994 Los Balseros (El Maleconazo)
   - l998  La visita de Juan Pablo Segundo: Uno de los acontecimientos religiosos 
               más  importante para los católicos cubanos.
   - 2003 La Primavera Negra. Las Madres de Blanco.
   - 2005-2008 – Enfermedad y Retiro del Presidente de Cuba. La sucesión cae  
  en la   Familia.

5.- Estructura de la Sociedad cubana (ver Organigrama). Sincretismo  
      religioso.

6.-Personajes: Cronología.

Antecedentes: Esclavitud

Teófilo Madrigal: 1872-1967  -     95 años de edad.
Domingo Madrigal: 1905- 1988 – 83 años de edad.
Cecilio Madrigal:   1935- 2005   - 70 años de dad.

   

Cecilio Madrigal Rodríguez, padre, un simple obrero (1935 – 2005)
Alina Valdés Campos, madre profesora de  español en  Primaria. (1954- 1988)
Pedro Pablo Madrigal, (1960, hijo de Cecilio con  Rosa Bencomo que se va del país  por El Puerto de Camarioca y es criado por Alina. Pedro Pablo  va al a guerra  de Angola a los  dieciocho años. Regresa destruido  mentalmente. Se divorcia varias veces, finalmente termina  en un hospital psiquiátrico con trastorno de orden semántico, es decir, desconoce   o se le olvida el significado de las palabras.
Tania Madrigal, (1970 –  ) hija de Alina y Cecilio  igual que Ángel, estudia  
 medicina. Después se va para España mediante la adquisición de la ciudadanía de  su abuela de origen canario. Escribe una Hipótesis sobre  acústica, relacionado con la voz humana, a la que le dedica muchos años de trabajo; sueña publicarla.
Ángel Madrigal: Narrador
                         
Selena: Primera novia del Protagonista por un tiempo y con quien pensaba casarse.  Parte para Estados Unidos  junto con su madre y rompe el                  Noviazgo por este motivo.
Marlene Montes de Oca: Madre de Selena. Se opone resueltamente a este noviazgo.
Tomás Carpenter: Padrastro de Selena. Simpatiza con Madrigal pero no dice una  palabra  por temor a una reprimenda por parte de Marlene.  

Guillermo Aróstegui: Padre de Selena, residente en E.U.  Quien las manda a buscar.

Mario Valdés: Hermano de Alina. Milita en la Oposición Política. Ha estado varias  veces encarcelado por esta participación.
Andrés Madrigal: Hermano de Cecilio. Es un hombre más realista que su hermano.
Edipo: (Alegoría) A través des figura recrear una parte considerable de cultura griega:  mitos y filosofía, como la base que sustenta nuestra cultura occidental.
Lautaro, Odilia y Gilda, amigos de Madrigal durante la primera juventud.
Sr. González: amigo y consejero de la familia Madrigal. Un hombre  de una gran  preparación cultural.
Eduardo Ramonín: Amigo y profesor de  Ángel Madrigal. Un hombre culto pero sin suerte, termina sus días en un barrio de mala muerte, lejos de su familia.
Nora Paz Hullmann: Esposa de  Ángel Madrigal con la que tiene dos hijos y de quien finalmente se divorcia debido a incongruencias inevitables y pesarosas.
Mauricio e Isabel Madrigal, hijos de ambos. Mauricio nace con trastornos  de personalidad y padece trastornos cognitivos. Isabel es diestra, materialista e incisiva  en la búsqueda y consecución de su  bienestar y su felicidad.
Dulce: Madre de Nora. Opuesta desde el principio a ese matrimonio. Deseó para su hija un joven apuesto, profesional: médico, abogado, artista de renombre, o al menos proveniente de una familia acomodada de la clase media por lo menos, Nunca  el hijo de un obrero asalariado.
Margarita Landrián ( 1ra. Esposa de  P. Pablo)
Alejandro Madrigal: 1er. Hijo de P. Pablo
Yordanka: Malevich: 2da. Esposa de P.Pablo.
Katerina Madrigal Malevich: 2da Hija de P. Pablo
Leonor Ojeda: 2da. Esposa de Cecilio Madrigal.
Alejandro Duarte: hijo de Leonor Ojeda.
Amanda Madrigal: hermana de Cecilio.
Arturo: 1er. Novio d Tania.
Francis Vera: 3ra. Esposa de P.Pablo.
Yosi Pérez Vera: hija de Francis e hija adoptiva de P. Pablo.
Augusto Madrigal: hijo de Francis y 3er. Hijo de P. Pablo.
Julia Rosa Bencomo: Madre natural de P. Pablo.
Miriam: Amante ocasional  de P. Pablo.
Magaly: Amiga de P. Pablo
Eulalio: Padrino de P. Pablo.

Cercanos a la familia Madrigal:


Estela: primer amor del protagonista
Carmen Zulueta, muchacha con inquietudes artísticas pero sin instrucción .Sin rumbo en la vida, novia el Sr. González.
La enfermera.
Julia Aranda: abuela de Selena
Clara : tía de Selena.
Teresa: Profesora jubilada de matemáticas.
Evaristo: Profesor disidente.
Encarnación: Amiga de Alina
Rolando: padre de Edipo
Camacho: Ladón y homicida.
Damián; Amigo de Tania.
Alipio: Guajiro.
Neri: novia de Tania.
Anya van Gael: esposa de Ramonín
Élida Zaldívar: compañera de trabajo de Ángel
María del Carmen: esposa del Sr. González.
Félix: hijo del Sr. González, muerto en Angola.
Aurelio: tío de Nora.
Julián : primo inválido de Nora.
Fabricio: 1er. Esposo de Carmen Zulueta.
Marcos: novio de Carmen Zulueta.
Mercedes: Esposa de Rolo.
Rolo: amigo de los Madrigal padre e hijo.
Ariel: padre de Lorenzo. 1er, esposo de Amanda, hermana de Mercedes-
Francisco: padre de Daniel. 2do esposo de Amanda.
Katia: vecina de los Madrigal, trabajadora del Asilo
  Otros




Sunday, July 20, 2014

Déjà Vu

Ha sido un efecto déjà vu con veinte años de tardanza. El mar revuelto con su color azul intenso, olas cual  fauces de un gran monstruo presto a devorar una más; frágil y endeble portadora de suicidas náufragos que enfrentan la muerte para dejar de vivir muriendo.  Los he vuelto a ver cuándo había logrado escabullirlos en mi memoria.  Como aquel  17 de agosto de 1994 sigue flotando en ese mar de esperanzas a una vida decente, aun sabiendo que juegan a la ruleta rusa y que tal vez siquiera puedan darle un último beso a la madre o los hijos que huérfanos quedarán.  Los he visto desde el confort del Carnival Conquest  un crucero lleno de pasajeros vacacionistas, quienes mayormente los han visto como parte del algún show más o la causa del retraso en el itinerario;  indiferentes al dolor de todo un pueblo, no por maldad, sino por ignorancia de un drama puesto en escena por 55 años.  


 Ayer regresábamos de nuestra gira por el caribe,  pasando justo por la costa norte de Cuba -a unas 30 millas aproximadamente- entre Pinar del Rio y La Habana.  El crucero se detuvo, mientras  el capitán anunciaba la causa: habían avistado a unos balseros en una frágil embarcación. Nos detendríamos y se les daría atención médica, alimentos y agua antes de llamar al Coast Guard para ser procesados de acuerdo a las leyes de inmigración de los Estados Unidos.  Enseguida una multitud se dirigió el lado norte donde se divisaban a los dos improvisados marineros.  Sentí un nudo en la garganta y el flujo de lágrimas irreverentes.  Apenado, traté de serenarme y esconder esos sentimientos reprimidos, pero, para mi sorpresa, cuando mire en derredor descubrí otros hombres y mujeres, balseros como yo, llorando ese dolor común que nos unen a todos los cubanos.  Una vez que los recogieron,  la balsa hecha de poli espuma  quedó  a la deriva. Nítidamente se podía ver que llevaban agua, chicharrones de puerco y algunas galleticas. No lo pude remediar, volví al ver las balsas vacías ensangrentadas  como hace exactamente 20 años y al fin, sin pudor, pude llorar liberando el dolor que llevaba encerrado por tanto tiempo. Lloré por los padres y los hijos de esos balseros que el mar se tragó y nunca llegaron a tierra. Que en paz descansen sus almas. 

Miami, FL    20 de julio, 2014

Friday, June 6, 2014

GRACIAS A DIOS















Gracias a Dios te Amo más

Gracias a Dios,
Por la lujuria que encierran tus labios,
Del perfume hecho piel que llevo en mi,
Porque el alma se embelesa de deseo
Con nuestros cuerpos trenzados entre si

Gracias a Dios,
Por resucitar al hombre mustio, olvidado
Entregando tu vida en cada beso sin par
De  ti se nutre la pasión del enamorado
Por siempre solo  junto a ti quiero andar
  
 Te amo más...
 Cuando acarician tus manos
 Mi sexo firme  erguido para ti
 Cuando tus labios lo doblega
 Pecaminosa lengua de delirio

Te amo más…
Al penetrar tu guarida, mujer
Los dos fundidos en un ser
Sintiendo que te derramas
Al gritar en un canto de placer

Thursday, December 12, 2013

CAPITÁN


-Capitán, parece en atención-  Le ordena la voz de Mario Méndez.

Como cada tarde, justo antes de caer la noche, sentado sobre el puente con su mascota al lado. Por debajo corrían las líneas del ferrocarril. El lugar algo místico, encantador con su gran algarrobo florido, justo al lado del puente, cual músico inspirado sonando sus  vainas  batidas por el viento.  Las dos terminaciones en curvas barrocas donde solíamos sentarnos.  Los muchachos de la barriada acampábamos para escuchar los cuentos de aparecidos de Mario Méndez y reírnos de las peripecias de Capitán, el perro de patas cortas y pelo negriblanco  ralo, que obedecía sin chistar la voz de su amo, mejor, su amigo. 

-Pues sí, eso pasó por allá por Jagüey Grande…que me trague la tierra si miento -así comenzaba cada historia.  Entonces, sin previo aviso, podía detener  la narración, dirigirse a su perro y bien serio preguntarle-¿No es así, capitán? Quien  ladraba y movía su cabeza afirmativamente provocando una sonora carcajada en la muchachada.

Las peripecias de Capitán eran bien conocidas en el pueblo.  Mario lo hacía pararse en atención en dos patas  o girar dando la media vuelta militar. Siempre llevaba con él dos laticas. Una para darle de comer y otra para el agua.  Pero, a veces, tenían otra función: eran el tesoro. Con su voz de locutor de campo, le ordenaba: - Capitán, ese es el tesoro que usted debe cuidar…escuche bien, nadie lo puede tocar ¿Entendido? El can emitía unos gruñidos de aceptación y, si alguien osaba acercarse, ladraba enseñándole todos los dientes en tono amenazador.  Ahora bien, cuando Mario daba la orden todo cambiaba – Capitán, deje que los niños toquen el tesoro- Los gruñidos cesaban, se retiraba y permitía que  lo tocaran sin reparo alguno.  

Cuando oscurecía, Mario y Capitán se retiraban a su casita de palma y guano, justo al final del callejón que nacía pasado el puente. Me parece verlos aún: la figura quijotesca de más de 6 pies, sonriente y dicharachero acompañado de su gran amigo.  

Una tarde faltaron a la cita. Nos preguntábamos qué podría haber pasado.  Preocupados, nos dirigimos a los mayores,  quienes descubrieron que Mario ya no estaría más con nosotros. Capitán entristeció y se negó a comer. Modesto, el veterinario,  diagnosticó no sé qué parásitos.  Pero nosotros sabíamos que, simplemente, había decidido acompañar a su inseparable amigo en esta última aventura, como sucedió unos días después.  En verdad, me gusta pensar  que  siguen allí, haciendo reír a toda la muchachada. Si cierran los ojos, también  ustedes los podrán ver.

Thursday, September 5, 2013

LOS BAUTIZOS DE CONSTANTE


 Corrían los días del verano de 1934 y, a pesar de la proximidad de un huracán, nada auguraba cambios en el tiempo. El sol brillaba regocijándose en los rostros infantiles que no cesaban de sonreír. Las campanas repicaban porque Dios embriagaba de alegría. Días antes, Constante, el sacristán, hizo llevar el mensaje a través de las Hijas de María: ese domingo la iglesia abriría sus puertas sin restricciones para todos los que desearan bautizarse.  Tata, como era conocida Ana Luisa Alfonso y Fernández, fue de puerta por puerta buscando a todos aquellos niños  “judíos” con la misión de llevarlos a recibir los santos sacramentos. Ese día su primer hijo también recibiría el agua bendita.

Al fin del día, 22 niños fueron iniciados por la santa iglesia católica.  Tata terminó la jornada exhausta, pero satisfecha de haberle arrebatado todas esas almas a las garras del pecado. Esa noche durmió a piernas sueltas.

El lunes temprano en la mañana sintió que la llamaban. Como la puerta se quedaba sin pasar la talanquera, siempre entreabierta, pudo distinguir la figura del hombre adusto y con ropas  negras que la buscaba.

- Buenos días, Constante ¿qué lo trae por aquí tan temprano?
- Buenos días hija mía. Espero no la haya despertado.
- No se preocupe usted por eso. Me levanto siempre con los gallos. Pero bueno, pase y siéntese por favor.

Tímidamente pasó y se sentó en uno de los sillones de mimbre que flanqueaban la sala.

- Le voy a colar un poco de café. El intento detenerla, pero Tata ya estaba moviendo cacharros en la cocina y se quedó con el gesto en el aire. A los pocos minutos salió con una humeante taza del oloroso Pilón.

- Muchas gracias hija. Estaba delicioso....bueno se preguntará Ud. que hago aquí. En verdad venia, primero que todo, a felicitarla por la hermosa obra de caridad que hizo ayer. Fue un gran éxito para la iglesia y Dios la sabrá compensar...

- No tenía que molestarse en venir por eso, don Constante...

- En verdad, también vine porque…. vaya, al parecer ayer... disculpe, pero creo que se le olvido pagar los honorarios...

- ¿De qué honorarios habla usted? ¿Acaso no anunció con bombas  y platillos que los bautizos serian gratis?

- No, hija, no…. los honorarios de la iglesia son sagrados... ha sido un mal entendido...eso sería pecar....

Tata, que era famosa por justa y tener boca de látigo le increpó:

- Mire usted, Constante.  Si Dios no está contento con los bautizos y cree que esos niños pobres no merecían los santos sacramentos, el ciclón que está por llegar, va a arrancar el techo y hasta la última tabla de esta casa.  Ahora, si Dios está conforme y cree que esos bautizos son una obra  que tiene toda su  gracia, el campanario de la iglesia va a hacer arrancado por el viento y va a rodar hasta el mismísimo charco de los camarones.

- ¡Hija, no blasfemes así! ¿Cómo se le ocurre semejante tropelía?

- Nada más que hablar, Constante.  Veremos lo que Dios decide.


El sacristán tomó su sombrero y se marchó a toda prisa sin dar cabida a lo que sus oídos habían escuchado. El reto no podía ser sino una obra del diablo.

Mientras, el famoso huracán se acercaba a las costas de la isla. La radio y la prensa escrita lo describían como un gran meteoro, recomendando tomar precauciones tales como asegurar las puertas y ventanas, guardar alimentos enlatados y agua potable. Sin embargo, para los lugareños era tan solo uno ciclón más que pasarían en casa tratando de poner a resguardo los muebles y la cristalería, así como asegurando que los animales en las fincas y patios tuvieran un mínimo de protección. Para los pequeños, una emocionante aventura.

El domingo siguiente a los bautizos hizo su entrada con fuertes ráfagas de vientos y aguaceros torrenciales. La casa donde nací 25 años después se estremecía como si todo fuera a saltar por los cielos. Tata se movía rauda poniendo a buen recaudo los comestibles y mi abuelo martillo en mano reaseguraba las puertas con travesaños de estoicos maderos, empeñados en resistir las bocanadas de vientos que sacudían la vivienda como un merengue a punto de explotar.  Al amanecer el aire comenzó a menguar y la lluvia se hizo menos intensa. Y por los caprichos del tiempo en el Caribe, el sol ahuyentó al huracán y sus rayos comenzaron a calentar sin compasión.

Todos salían afuera a ver los estragos causados. Afortunadamente, la casa apenas tuvo daño alguno. Mis abuelos salieron al patio y comenzaron a recoger los gajos partidos y los pedazos de zincs esparcidos por doquier. En esos trajines estaban cuando la vecina Nemencia les dio la noticia:

EL CAMPANARIO DE LA IGLESIA SE LO LLEVO EL CICLON DE RAIZ Y FUE A PARAR AL RIACHUELO DE LOS CAMARONES. El único edificio que sufrió daños de consideración en todo el pueblo.

Al parecer, Dios o la mala suerte se encargaron de hacer cumplir la profecía de Tata. Dicen los más viejos del pueblo que Constante no se cansaba de repetir: Yo creo que esa mujer tiene un pacto con el diablo. Mi abuela solo se reía con esa picardía tan típica de ella.

¿Qué si Constante cobró los bautizos? Pues nunca más mencionó los honorarios y cuando veía a Tata la esquivaba como quien teme encontrarse con el demonio.