Saturday, June 30, 2012

Lugo y la Destitución

Más allá de las ideologías y posiciones políticas, está la verdad objetiva. El Presidente Paraguayo, recién destituido, Fernando Lugo ha sido víctima de una vendetta política y de sus propios errores. Cabe preguntarse si las causas del mal gobierno expuestas por el congreso son validas o sólo una excusa esgrimida por la oligarquía terrateniente y la izquierda resentida para desasirse de un político incomodo. Veamos.

Este señor, antiguo obispo católico y simpatizante de la Teología de la Liberación, llega al poder en 2008 apoyado por una coalición de partidos de izquierda, centro y derecha; dispuestos a terminar con el dominio del Partido Colorado que -a semejanza del PRI en México- ostentaba el poder por más de sesenta años por medio de métodos nada ortodoxos. O sea, una dictadura de facto con formalidad de democracia.

En sus años de gobierno, logró medidas de amplio respaldo popular, tales como:

1. Asistencia médica gratuita a una gran parte de la población.

2. Ayuda en subsidios a las familias más pobres del país.

3. Mejoras considerables en el sistema de educación incluyendo desayunos y almuerzos gratis.

4. Expropiación de de 100 mil hectáreas de tierras ociosas para dar comienzo a una Reforma Agraria que no pudo y tal vez nunca culminaría.

Estas medidas, removieron los cimientos de un sistema anquilosado dominado por una oligarquía terrateniente dueña de cerca del 85% de la tierra. Además, protegida por una casta militar corrupta, bastión protector de ese arcaico sistema que no ha permitido el florecimiento de una moderna economía de mercado y menos de una democracia legitima que inserte al pais en el siglo XXI.

Por otra parte, Lugo cometió errores que le enajenaron el apoyo de la coalición que lo llevó al poder. Por ejemplo, el gabinete de gobierno contaba con figuras del antiguo régimen de dudosa reputación, excluyendo a figuras más prometedoras y de mejores condiciones para los cargos; no fue capaz de cohesionar en su entorno alianzas que le permitieran consolidar su gobierno, por último, los 17 muertos resultados de la revuelta del pasado 15 junio sellaron su destino. Tantos su aliados como sus enemigos del partido colorado unieron fuerzas y lo echaron de la presidencia.

Aunque “legal” en formas, es una usurpación del poder su destitución. Un proceso precipitado y expedito sin apenas tiempo de preparar su defensa, con argumentos nada concretos y si con muchos deseos de salir del incomodo presidente ha sido el colofón final de un hombre que pudo haber aportado mucho al Paraguay.
A pesar de su alianza con Chávez y el cacareado socialismo del siglo 21, los hechos lo acercaban más al estilo del presidente brasileño Lula da Silva que al payaso caraqueño. Por lo que creo que los paraguayos, en general, sentirán la ida del Sr. Lugo.







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